jueves, 2 de febrero de 2012

ORIGEN DE LAS TAPAS

Cuenta la leyenda, que cuando reinaba Alfonso XIII, un buen día paseando por Cádiz, detuvo su camino en un bar de la zona, con la intención de tomarse una copa de Jerez, con tan mala fortuna que un remolino de viento, amenazaba llenar de arena la estimada copa del Rey, pero la suerte le acompañaba por aquel entonces, cuando un espabilado camarero, al percatarse del asunto, se abalanzó sobre la copa colocando a modo de tapa, una loncha de jamón. La genialidad de este chaval, dejo maravillado al monarca, comiéndose la loncha de jamón a la par que bebía de la copa. Incluso se cuenta que volvió a repetir, y que como él, todos los que le acompañaban, pidieron una tapa igual.

Un siglo más tarde, hacia el S. XIII, se dice también, que cuando Alfonso X el Sabio enfermó de gravedad, le fue recetado por el médico, unos tragos de vino al día, como remedio para que el alcohol no le subiera, lo acompañaba de pequeñas raciones de comida, que con el paso del tiempo le hicieron recuperarse, imponiendo como nueva orden servir en los mesones la copa de vino con una ración pequeña de comida.