martes, 24 de mayo de 2016

Espada de ceremonia de los Reyes Católicos

Espada de ceremonia de los Reyes Católicos

Tipo de objeto:
Espada
Autor:
Taller español
Fecha:
Hacia 1490
Materia y técnica:
Acero grabado y dorado, latón, madera y tejido
Dimensiones:
134 x 27 cm. Peso: 1835 gr
Colección:
Armerías de Carlos V y Felipe II
Localización:
Número de inventario:
10000585, G.1
Descripción:
Esta espada perteneció a los Reyes Católicos y constituye uno de los objetos más emblemáticos de la Real Armería. Se trata de una espada de dos manos, con pomo hexalobulado de campo calado por cuatro círculos y arriaz recto rematado a manera de medias lunas, todo ello grabado y dorado. La hoja, de sección almendrada, está marcada por un círculo inscrito por un cuadrado de lados prolongados. El pomo está decorado con una haz de flechas grabado en el anverso y un yugo atado por un nudo gordiano y follajes en el reverso, emblemas de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón respectivamente. En el anverso de los brazos del arriaz figura el lema TANTO MONTA de Fernando de Aragón, completado en el reverso por la invocación mariana O MATER DEI ME  MEMENTO MEI.
Esta  espada se encontraba en la armería imperial entre las armas que Carlos V heredó de sus abuelos maternos, por lo que figura en el llamado Inventario Iluminado de la Real Armería acompañada por una vaina carmesí bordada con los emblemas reales.  El carácter ceremonial de esta espada está confirmado por el inventario de los bienes de Carlos V conocido como la Relación de Valladolid de 1558 y por el inventario de la Real Armería de 1594, donde se describe, respectivamente, como “Una espada ancha vieja de armar Cavalleros con pomo llano y agujereado y cruz dorada” y como “Otra espada de entradas  con Vna bayna de rraso carmesí bordada con las Armas de castilla y aragon”.
El estoque real simbolizaba la suprema justicia que residía en el soberano, por lo que hasta el siglo XVIII fue  utilizado en ceremonias de corte como las investiduras de caballeros, las juras de  los príncipes de Asturias o las entradas triunfales de los monarcas en las ciudades. En ellas  era llevado con la punta hacia arriba. El privilegio de portar el estoque recaía en los condes de Oropesa desde 1488, fecha en la que Fernando el Católico concedió dicha gracia a Fernando Álvarez de Toledo, I conde de Oropesa.