miércoles, 14 de febrero de 2018

RETRATO DE JAIME I. "LO PUS BELL HOM DEL MÓN"

Aquest rei en Jacme fo lo plus bell hom del món; que ell era major que altre home un palm, e era molt bé format e complet de tots sons membres, que ell havia molt gran cara, e vermella, e flamenca, e el nas llong e ben dret, e gran boca e ben feita, e grans dents, belles e blanques, que semblaven perles, e els ulls vairs, e bells cabells rossos, semblant a fil d'aur, e grans espatlles, e llongs cor e delgat, e els brasses grossos e ben feits, e belles mans, e llongs dits, e les cuixes grosses, e les cames llongues e dretes e grosses per llur mesura, e els peus llongs e ben feits e gint causans. E fo molt ardit, e proas de ses armes, e forts, e valent, e llarg de donar, e agradable a tota gent e molt misericordiós; he hac tot son cor e tota sa volentat de guerrejar ab sarraïns."


Bernat Desclot escribió que Jaime I era "lo pus bell hom del món". Alto, rubio, apuesto y guapo. Un físico que, según Stefano Cingolani, biógrafo del Conquistador, era marca de familia, ya que su padre, Pedro el Católico, y su hijo, Pedro el Grande, también fueron muy atractivos. Después de estudiar la Crónica de Jaime I, el retrato que describe Cingolani es el de un rey guerrero, pero también administrador y político, hombre de fe sin fanatismos y con un nivel cultural muy discutido. Jaime entre dos Pedros: la competencia con el padre y con el hijo lo llevó a la incomprensión hacia el primero y los celos hacia el segundo.

"Este Rey de Aragón, don Jaime, fue el mas hermoso del mundo: era mas alto que todos los demás de un palmo, y muy bien formado en todos sus miembros; tenía el rostro grande, de buen color y fresco; la nariz larga y muy recta; boca grande y bien dibujada; dientes blancos y muy grandes, que parecían perlas; ojos negros, cabellos rubios, que parecían hilos de oro; hombros anchos, el cuerpo largo y esbelto, los brazos gruesos y bien hehos, y manos hermosas y dedos largos, y los muslos gruesos y bien hechos, y las piernas largas y rectas y gruesas para su medida, y los pies largos y bien hechos y muy bien calzados" (Desclot)
Sufrió herida durante el cerco de Valencia, donde bien cerca estuvo de perder la vida. La flecha sarracena que le hirió en la frente, dejó allí una profunda huella que no afeó sin embargo su rostro, orlado de cabello rubio. Aquel lance cerca de la puerta de Boatella, lo recordó el Rey: "Nada importante fue y yo mismo saqué la flecha con mis manos".

Él mismo veneró a su padre aunque su progenitor no lo hiciera de él: "El Rey mas leal que hubo nunca en España (Pedro II el católico), el mas cortés y amable. Era tan dadivoso, que sus rentas y sus tierras no le producía nada: tan buen caballero, que no lo hubo mejor en el mundo." Solo un defecto tenía en palabras de su propio hijo: que era un mujeriego:" Él era hom de fembres".